sábado, 31 de mayo de 2014

Las relaciones humanas y su duración...

Decididamente por hoy voy a cerrar Twitter, parace que estoy reflexiva y me da demasiado en que pensar...

Que dos personas se encuentren en un momento dado puede ser cosa del azar, pero ¿qué hace que tras ese encuentro nazca una relación de cualquier índole (entendiendo como relación un trato más o menos continuado en un espacio de tiempo más o menos amplio)?

Supongo que la respuesta es, en un principio, la existencia de un interés común, ya sea material, personal, intelectual...

¿Y qué factores influyen o determinan el tiempo de duración? Pues tampoco es difícil la respuesta. 

La relación dura mientras ambos sacan un beneficio de la misma y el interés que los unió se multiplica en nuevos puntos de interés, nuevamente, el beneficio puede ser de cualquier tipo, y sobre todo, mientras se mantienen unas reglas del juego imprescindibles como son el respeto y la retroalimentación.

En mi opinión, no hay que hacer dramas del final de las relaciones, se puede estar triste por el recuerdo de los buenos momentos, pero cuando una relación se apaga, lo único que ha pasado es que los intereses en común ya se han explotado y agotado y que ya no existen beneficios para ambas partes.

La parte que ha dejado de percibir ese bien, deja de buscar tiempo para compartir con la otra persona. Y esta segunda persona, puede estar de acuerdo o no, dependiendo de si ella aún encuentra esos intereses y esos beneficios, pero es tontería y una pérdida de tiempo empeñarse en algo que es cosa de dos, si el interés en perpetuarla solo sale de uno de elloss.

Así que, cuando por los hechos, se llega a la conclusión de que mantener esa relación solo le interesa a uno mismo (no confundir esto con quien establece el contacto, a veces, se asumen roles, sino con el qué pasa cuando el contacto se produce), lo mejor es dejar correr el agua. Y ese es el fin de la relación, sin más.

Por suerte, esto no pasa siempre y hay relaciones que duran toda una vida, más allá de la frecuencia del contacto, pero una cosa está clara, cada relación que vivimos, dure lo que dure, siempre nos deja un regalo, así que hay que agradecer el haber tenido la oportunidad de compartir tiempo, ilusiones, intereses...y no condenarnos porque se haya terminado.