miércoles, 17 de julio de 2013

La imagen institucional...

No quiero hablar de lo que no conozco bien, por lo que voy a trasladar a mi mundo la explicación de porqué me parece una tontería que limiten la indumentaria que pueden llevar los policías nacionales cuando están fuera de servicio camino del trabajo bajo la excusa de la imagen institucional.
 
Soy funcionaria, por lo que la comparación es válida, también me puedo considerar dentro de lo que se denomina imagen institucional.

Llevo trabajando dentro de la Administración pública catorce años y, desde entonces y porque me gusta, he ido a trabajar en vaqueros, camiseta y botas o zapatillas como las de la imagen.


En todo este tiempo he pasado por tres Administraciones públicas distintas y he tenido superiores y compañeros distintos.

Ahora estoy en una comisión de servicios, para todos aquellos profanos en el mundo público-laboral, esto significa que hay un puesto vacante y mientras realizan el proceso de selección, llaman expresamente a una persona ya funcionaria y en activo para cubrirlo. El superior que lo tuvo que autorizar lo hizo a regañadientes. 

Tengo que decir que siempre he notado y recibido el respeto de jefes y compañeros.

También trato con los ciudadanos directamente y a pesar de que normalmente lo que me llega es un ciudadano cabreado (con motivo o sin él, en el mayor número de casos) siempre se han ido agradecidos, tanto por el trato, como por las soluciones ofrecidas o la información facilitada.

Otra cosa a tener en cuenta es que prácticamente nunca utilizo el usted, salvo que expresamente me lo pidan, para referirme a nadie, ni tan siquiera a la Presidenta de la Comunidad Autónoma donde resido, ni a sus Consejeros.

 Y a todos ellos, jefes, compañeros, ciudadanos y personalidades casi siempre me he dirigido, repito, en vaqueros, camiseta y zapatillas.

Y todo esto para decir que hay una cosa que he aprendido a lo largo de mi vida, el respeto ni lo dan, ni lo quitan cosas superficiales, como la indumentaria o un usted, en el mundo laboral (tampoco en el personal), se gana con actos. 

La imagen institucional de cara al ciudadano, se basa en el trabajo realizado y los objetivos cumplidos por quienes formamos parte de la Administración y no por llevar traje y tacones. 

Y porque la situación es la que es puedo decir, que mis zapatillas han dado mucha mejor imagen institucional de nuestra Administración, que la que han podido dar algunos encorbatados y algunas embutidas en un traje.

La conclusión es irrefutable, ser una buena imagen institucional es mucho mejor que solo querer parecerlo.

Y si esto es durante mis horas de trabajo, no os cuento lo poquito que importa que lleve chanclas cuando estoy en mi tiempo libre...

Por supuesto, no niego que el conjunto de ambas es lo ideal, pero aunque idealista, me doy a la imperfección por naturaleza.